Jueves, 29 de Octubre de 2009, 7:22hs
|
  |
Fuente:
Reuters
 |
ECONOMÍA - Empleo
Expropiación Venezuela deja Lago Maracaibo en abandono
* Menor actividad petrolera y comercial tras estatización
* Obreros exigen al Gobierno de Chávez que cumpla promesas
* PDVSA dice pagará expropiaciones, seguirá nacionalizando
Por Marianna Párraga
CIUDAD OJEDA, Venezuela, oct 29 . - Las 16 banderas
rojas que izó el Gobierno venezolano para mostrar su conquista
de los muelles de la Costa Oriental del Lago lucen raídas y
descoloridas, cinco meses después de la nacionalización de
decenas de contratistas petroleras en el estado Zulia.
Como parte de la llamada "transición hacia el socialismo",
el presidente Hugo Chávez decretó en mayo la expropiación de 76
empresas que prestaban servicios de transporte y mantenimiento
a la estatal PDVSA en el Lago Maracaibo, una de las zonas con
mayor tradición petrolera en el occidente del país.
Pero, las promesas de prosperidad social y justicia obrera
que esgrimió el mandatario cuando tomó las operaciones parecen
lejos de materializarse y a las puertas de los que eran unos
bulliciosos muelles industriales en Ciudad Ojeda, ahora sólo se
observan pequeños grupos de obreros buscando trabajo.
Bajo un sol avasallante, Demóstenes Velásquez lleva meses
viviendo en una tienda improvisada con restos de propaganda
electoral de los comicios sindicales petroleros, a la espera
del empleo que le prometió la "revolución" tras expropiar la
compañía para la que laboraba como tercerizado.
"Exigimos nuestros puestos de empleo. De no ser satisfactoria
la respuesta, aquí seguiremos", dijo el joven, a quien su numerosa
familia acompaña en la protesta.
Como Velásquez, muchos trabajadores de la Costa Oriental
del Lago han realizado manifestaciones y huelgas de hambre
exigiendo su incorporación a PDVSA, cuya nómina ya supera los
90.000 empleados tras absorber a unos 8.500 obreros de las
contratistas nacionalizadas.
Las protestas se intensificaron a tal punto que el Gobierno
tuvo que militarizar la zona en agosto para controlar a los
trabajadores descontentos, muchos de los cuales llegaron a
coserse los labios y encadenarse de pies y manos para llamar la
atención del mandatario.
SEDUCCION ESTATAL
Paradójicamente, los afectados no culpan a Chávez.
"Hace cinco meses, nuestro presidente Hugo Chávez dio una
gloriosa noticia que beneficia al pueblo, pero algunos gerentes
(de PDVSA) han tomado la medida de contradecirlo", aseguró
Velásquez, declarado chavista y vestido con el característico
rojo que ha popularizado el mandatario entre sus seguidores.
Sin embargo, las masivas estatizaciones que emprendió desde
el 2007 han multiplicado la presión laboral sobre el Gobierno,
al que la drástica caída de los ingresos petroleros por la
crisis global le ha dejado sin margen de maniobra para cumplir
las promesas que hizo para seducir a los trabajadores.
"Si tomamos el control de estas empresas para que siga la
explotación de los trabajadores no tendría ningún sentido
nacionalizarlas", declaró en julio el ministro de Energía y
presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, augurando un brillante
futuro para los obreros.
La situación se repite en las siderúrgicas y eléctricas
nacionalizadas, así como en otros sectores públicos como la
salud y la educación, que exigen al mandatario demostrar su
repetida consigna de ser un Gobierno "obrerista".
Analistas advierten que la popularidad de Chávez, todavía
superior al 50 por ciento, podría verse resentida por este
descontento laboral en medio de una caída de los ingresos
reales de las familias, que enfrentan una inflación de dos
dígitos y una merma en los subsidios estatales.
DAÑOS COLATERALES
PDVSA ha asegurado que en los próximos meses valorará y
compensará por los activos ocupados, pese a que la estatal
todavía acumula deudas con sus proveedores por unos 4.500
millones de dólares que debe cancelar este ejercicio.
"Con todas las empresas dispuestas a negociar en términos
de justicia y equilibrio económico vamos a llegar a acuerdos
(...) Aquí no se le pone una pistola a nadie", dijo Eulogio del
Pino, vicepresidente de Exploración y Producción de PDVSA, en
una exhibición petrolera en Maracaibo, capital del Zulia.
Anunció, además, que otras compañías serán expropiadas.
Expertos aseguran que la producción de Occidente, con
capacidad de hasta 1 millón de barriles por día (bpd) y que
requiere de un gran esfuerzo para mantenerse por su declinación
natural, ha acelerado su caída tras las nacionalizaciones.
Además, fuentes relacionadas con las empresas expropiadas
afirman que el transporte lacustre se ha visto seriamente
afectado en calidad y cantidad, situación confirmada a Reuters
por funcionarios regionales del Ministerio de Energía.
"Lo triste es que después de la expropiación PDVSA
recurrirá a algunas de estas empresas, las más grandes, para
que le presten servicios lacustres en calidad de outsourcing",
dijo un dirigente gremial que pidió no ser identificado.
No obstante, PDVSA dice que extrae en la zona más de
700.000 bpd y 220.000 bpd adicionales que estarían bombeando
empresas mixtas conformadas con privadas.
Pero no sólo sufre la industria petrolera. El tráfico de
transeúntes y vendedores en la zona ha decaído visiblemente por la
menor actividad económica en las empobrecidas poblaciones de Tía
Julia, Lagunillas y Bachaquero.
Según la Asociación de Comerciantes e Industriales de
Lagunillas (ACIL), la actividad comercial en el área se ha
contraído entre un 30 y un 70 por ciento, dependiendo de la
vinculación de los negocios con las operaciones lacustres.
"La expropiación ha incidido en tres niveles, al afectar a
las contratistas, a sus proveedores directos e indirectos y a
los comerciantes de la zona", dijo Lucas Martínez, presidente
de ACIL, quien calcula que casi 6.000 pequeñas y medianas
empresas han sido afectadas.
Las autoridades piden paciencia, mientras Velásquez y su
familia se guarecen del sofoco y la humedad en su maltrecho
refugio a las puertas del embarcadero Papagayo.
A pocos metros de allí, unas enormes vallas con la foto de
Chávez rezan: "orgullosos del rescate de nuestros muelles".
(Por Marianna Párraga; editado por Enrique Andrés Pretel)
REUTERS EAP MV MD/