Martes, 3 de Noviembre de 2009, 15:48hs
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Fuente:
Reuters
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MERCADOS - Divisas
-Lula da al Estado mayor peso en economía brasileña
* Lula adopta dura postura en petróleo, minería, banca y
banda ancha
* Preocupa deterioro presupuesto, incertidumbre inversores
* Elecciones 2010 podrían explicar políticas de Lula
(Repetición para llegar a más suscriptores. No altera texto)
Por Raymond Colitt
BRASILIA, nov 3 . - Alentado por medidas de
emergencia que ayudaron a Brasil a salir de una breve recesión,
el presidente Luiz Inácio Lula da Silva está interviniendo más
agresivamente en la economía y apostando a un Gobierno fuerte.
Mientras muchos gobiernos planean estrategias de salida de
las medidas contra la crisis adoptadas en el último año, el
centroizquierdista Lula está aprovechando la oportunidad para
buscar un mayor rol estatal en la economía.
La mayor intervención ha provocado preocupaciones sobre las
finanzas públicas y está generando incertidumbre para los
inversores, dado que lo que resta del mandato de Lula hasta
diciembre del 2010 podría ser menos predecible que sus siete años
previos en el cargo.
El mes pasado, el Gobierno de Lula gravó el ingreso de
capitales extranjeros para ayudar a estabilizar la moneda local,
el real , y circuló una propuesta para que una enmpresa
estatal expanda la cobertura de banda ancha en competencia con el
sector privado.
También amenazó con cargar un impuesto a la exportación de
mineral de hierro a fin de presionar a la minera Vale
a construir acerías en Brasil.
Lula está tratando de que el Congreso apruebe un proyecto que
aumentaría el control del Gobierno sobre el sector de
hidrocarburos, capitalizaría a la petrolera estatal Petrobras
y le otorgaría una parte mínima en cualquier
asociación en campos de crudo descubiertos recientemente.
También reforzó al Banco Nacional de Desarrollo Económico y
Social (BNDES) con 100.000 millones de reales (56.600 millones de
dólares) del Tesoro Nacional e instruyó a otros bancos estatales
a competir más agresivamente con sus contrapartes privados por el
liderazgo del mercado.
"Estas señales no son buenas. Estoy muy preocupado y también
lo están todos en la industria", dijo Pedro Passos, presidente de
IEDI, una consultora de Sao Paulo que recibe recursos de la
industria.
"Cuando el Gobierno comienza a hablar sobre poderosas
empresas estatales y grandes planes de desarrollo, tenemos mucha
cautela, porque ha fracasado antes", agregó.
Nadie espera que Lula, un ex líder sindical que ha gobernado
casi como un centrista, abandone los pilares de la estabilidad
económica de Brasil o adopte políticas económicas de izquierda
más radicales, a ejemplo de otros países sudamericanos, como
Venezuela, Ecuador y Bolivia.
"El Gobierno definitivamente se ha vuelto más afirmativo,
pero es una intervención de tipo cautelosa, calculada", afirmó
José Luciano Dias, un consultor político en Brasilia.
MENOR PRESUPUESTO
Pero una ola de exenciones impositivas para industrias clave,
grandes préstamos a empresas estatales y un aumento del gasto
para financiar un creciente aparato estatal han profundizado el
impacto de menguantes ingresos impositivos.
El superávit primario, una medida de la capacidad de un
Gobierno de pagar su deuda, tuvo uno de sus peores registros en
septiembre, cuando cayó a un 1,7 por ciento del Producto Interno
Bruto (PIB) para el año, desde 5,1 por ciento en el mismo período
del 2008.
Brasil enfrentó la crisis económica global mejor que muchos
otros países, recortando las tasas de interés y encajes bancarios
para liberar dinero para préstamos.
También otorgó exenciones tributarias a las industrias
automotriz y de algunos artículos para el hogar y preparó a los
bancos estatales para aumentar sus préstamos.
Su éxito le dio una voz incluso más autorizada en foros como
el Grupo de 20 economías desarrolladas y emergentes, y Lula
parece estar más audaz.
"Repentinamente se dieron cuenta de que nuestra economía era
mucho más sólida que la de ellos", declaró Lula a líderes
empresariales el mes pasado, en referencia a grandes países
industrializados.
"Esta crisis está permitiendo que el Estado se convierta en
un (verdadero) Estado de nuevo", agregó.
Cuando Lula asumió la presidencia en enero del 2003, abandonó
rápidamente su discurso anticapitalista de líder sindical y
siguió el camino centrista de su predecesor, Fernando Henrique
Cardoso, al tiempo que gastó más en programas contra la pobreza.
Las políticas amigables con el mercado le valieron a Lula el
aprecio de Wall Street, pero también le granjearon algunos
enemigos en la izquierda que se sintieron traicionados.
Bajo el Gobierno de Lula, la economía de Brasil ha crecido un
promedio anual de 4,1 por ciento, comparado con el promedio de
2,3 por ciento en los ocho años previos bajo la administración
del más conservador Cardoso.
Aún así, las conversaciones sobre una mayor intervención
estatal, mayores déficits presupuestarios y mayores compañías
estatales podrían aumentar el nerviosismo de los inversores.
(1 dlrs = 1,768 reales)
(Editado en español por Inés Guzmán)
REUTERS PA JCV IG/